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lunes, 10 de octubre de 2011

Qué hace falta para hacer una comunidad macrobiótica estable?

Proyecto Aguinaliu –PROA-
Que hace falta para hacer una comunidad macrobiótica estable?

1.- Librarse de ilusiones.
Ser macrobiótico no significa ser más listo, más importante, más guapo, más fuerte… que ser otra cosa, ser otra etiqueta. Esas cosas dependen de la perspectiva personal y es una mera ilusión, un engaño si nos creemos que nuestra perspectiva es una realidad estable y que no cambia ni depende de otras cosas, otros factores y condiciones.
Esta mente o estado de no-engaño o no-ilusión no es un descubrimiento macrobiótico. Ya hace muchos siglos que se descubrió y de ello hablan la sabiduría de las distintas tradiciones, como las diversas escuelas del budismo, del taoísmo o del hinduismo. No tanto las tradiciones teístas, que no se han interesado demasiado por liberarse de ilusiones y se han dedicado mucho más a hacer guerras por tener razón o que ganara su dios.
En occidente… la cultura europea formada a base de una sucesión de siglos de continuas guerras, se llegó socialmente al mecanicismo (Descartes) y al existencialismo, con los testimonios de Nietzsche, J.P. Sarte, A. Camus… Un estado de desengaño total en el que murió del todo el aferramiento el sentido de “lo sagrado”.. Dios, patria, familia y otros inventos usados por el aferramiento y tozudez espiritual, por el miedo a “no ser nada”, a estar “colgado”, sin un sentido fijo y estable en esta vida.
El problema que hace sufrir... que es sufrimiento en si mismo, es ese miedo a “no ser”. La muerte o desaparición de todas las ilusiones, en si misma, no significa ser feliz, tener satisfacción, etc., Significa cierta paz… reconocer que somos unos esclavos del Orden del Universo, de la Ley Natural, de que “es lo que hay”. Si nos enteramos y nos enfada ser unos esclavos del Orden del Universo y buscamos trucos para “ser libres de esa esclavitud”, sólo estaremos aumentando el sufrimiento y el dolor en nuestras vidas y en este planeta jugando a ser dioses. Es el alto precio del egoísmo.
No se puede hacer una comunidad macrobiótica con individuos muy egoístas. Hay que aprender a amar y sentir placer en el hecho de ser unos “pringados” esclavos del Orden del Universo. Hay que aprender a ser humildes, asunto nada fácil, pues para llegar a ser humilde conscientemente hay que haber sido antes arrogante y egoísta, y ser también consciente de ello.
Alguna escuela Zen decía que los “egos” se van puliendo como se limpian las patatas de tierra (para los macrobióticos lo cambiaré por zanahorias). Se meten en un bidón, se remueven y restriegan unas con otras y eso las va limpiando a todas. Para hacer una comunidad macrobiótica hace falta unos cuantos macrobióticos bien arrogantes y egoístas, pero no destructivos, que tengan sus propios criterios y estén dispuestos a debatir y discutir hasta que aparezca la forma suave que permita que todos se froten suavemente, sin asperezas, fluyendo placenteramente (Frotarse suavemente e integralmente.. mental, espiritual y físico). Un grupo de macrobióticos es un grupo de personas con una mentalidad universal, más allá del origen cultural, el idioma, la edad, el sexo, la raza… de cada individuo. Hacer que se froten tantas diferencias y que llegue a fluir suavemente es un asunto de años, de paciencia, de constancia, de esfuerzo… Para resistirlo hace falta:

2.- Intuir el sentido último, el mito que da sentido y pone orden en una comunidad macrobiótica.
El paraíso, el amor, la salud, la justicia, el equilibrio, la libertad, la iluminación, la paz… todos estos mitos se han de reunir en uno que contenga a los demás, que vaya más allá de ellos. Tampoco eso sería un invento o descubrimiento de los macrobióticos. Por ejemplo, el Sutra del Corazón de los budistas Mahayana ya lo expresó hace siglos  de modo insuperable. “Om gate gate, paragate…” … “Id más allá, más allá del más allá….” .
Los aspirantes a una comunidad macrobiótica han de ver “de dónde venimos” para ver adonde vamos. La macrobiótica, como escuela o filosofía moderna, no tiene más de 75 años... Nada, comparado con siglos de otras escuelas, filosofías, tradiciones, religiones… que nos han traspasado los mitos o diversas interpretaciones del sentido de la vida. Quizá la diferencia es que estamos en un mundo global y la macrobiótica ha de buscar ser una forma global, que valga igual en China, en África, Europa, en Siberia o en cualquier sitio del planeta. Sin cuerpo no hay ego, o persona o pertenencia a un grupo o comunidad. Sin forma no hay mito que valga. Sin lados no hay centro. Sin Yin no hay Yang.
Una comunidad macrobiótica necesita que uno o algunos miembros tengan, cuiden y mantengan el sentido del mito para que se mantengan la forma en constante evolución y cambio.

3.- La forma
La forma de una comunidad macrobiótica depende del mito, el lugar, el clima, los integrantes del grupo. Será distinta en todos los casos. En una ciudad, en el campo de Europa, en un pueblo de África, en los Andes americanos. Lo único que tendríamos en común con otras comunidades macrobióticas es el sentido o espíritu global y la filosofía básica de la Macrobiótica 1.0. (La de Osawa y la ampliación con la generación de sus discípulos) A partir de ello habría que construir a base años y quizá de generaciones, la Macrobiótica 3.0., compartiendo experiencia y habilidades entre varias comunidades, pero primero hay que hacer unas cuantas aquí y allá, y que estén en contacto, además de con los macrobióticos "sueltos" que circular por el mundo.
Para tener la habilidad de crear “la forma” se han de conocer otras formas de referencia, como las tradiciones y filosofías de nuestros antepasados, incluidas las fuentes de la Macrobiótica 1.0, y también lo moderno. Como no hay nadie que lo conozca todo nos necesitamos unos a otros.

Lo dejo aquí pues el tema da para hacer un libro extenso.



lunes, 27 de septiembre de 2010

MACROBIOTICA, BIORRITMOS Y KARMA


En Faceboock hay interesantes debates y aportaciones sobre macrobiótica, de amigos con mucha experiencia y fina visión. Es una gozada tener acceso con tanta comodidad, tanto para escribir como para leer con  calma cuando cada cual tiene su tiempo. Añado el link de algún debate que plantea Simon Brown desde Londres.



Se plantean debates importantes para una pretendida normalización de la macrobiótica, algo que ocurre, pero no ocurre como ocurre en otras escuelas en lo que parece que está más claro lo que está bien y lo que está mal, mientras que en la macrobiótica eso es algo relativo a partir de cierto nivel de experiencia y comprensión. Cada vez se difumina más un supuesto bueno y malo a favor de YinÝang y transformación continua.
Al ser la macrobiótica una escuela muy joven no ha tenido tiempo de desarrollar todo su potencial y, al menos yo, he necesitado echar mano de otras escuelas para interpretar fenómenos sutiles. Luego he intentado traducirlos o integrarlos a la Macrobiótica y las Leyes Universales del cambio para poder usarlas a la hora de ayudar a otros, más allá de la parte nutricional, fisiológica o energética.
Utilizo la palabra biorritmos y karma, pero de un modo muy mío, que puede no coincidir con los propietarios de de estas palabras. Espero que no se me ofendan por ello. Karl Jung buscó en la jerga alquimista y del tarot y usó su simbología a su manera en la formulación de la Psicología Transpersonal. No estoy por la labor de inventar más palabras, como hacía Raimón Panikkar con su ser “cosmoteándrico” o su momento “tempiterno”. De todos modos, los macrobióticos ya usamos la jerga Yin-Yang del Taoísmo, la Teoría de los 5 Elementos y otras jergas más modernas y antiguas.

Biorritmos y macrobiótica.
Aunque parece ser cosa de astrólogos y astrología, yo lo aplico en los ciclos naturales de desarrollo del juicio de un ser humano, independientemente de su erudición y circunstancia, es decir.. Niñez, la infancia, adolescencia... los ciclos de 7 años.
La teoría o hipótesis, a demostrar con la supervisión y comprobación de muchos, es que en el final y principio de un nuevo ciclo de 7 años, por ejemplo a los 21, 28, 35,42... se tiene más activo el arquetipo del “inocente”, el de no-saber, como un bebé recién nacido. Alguien que aparezca a pedir consejo por cualquier problema, normalmente no lo hará en este momento, que es un momento que más bien pide “protección”, confianza, etc. No pide aprender, o guía para seguir el camino, pide que lo curen o le resuelvan el problema sin otra participación que la de poner su cuerpo en manos del terapeuta, consultor macrobiótico, gurú o médico de turno. Aquí es donde quizá metería lo del karma... Que a un “inocente”  le toque un gurú sectario, un buen maestro, una madre sabía, etc. Como su momento es no-saber, no puede elegir nada y algo ocurre mágicamente que une o atrae a dos personas, como si hubieran sido elegidos en ese momento el uno para el otro o hacia algo, por alguna fuerza no voluntaria, que los macrobióticos llamamos atracción Yin-Yang, y varios llaman “señales” y cosas por el estilo. Lo que está más allá de lo conocido, intuimos que existe y lo atraemos.
Desde la fase neutra inocente se pasa a una fase Yang, dinámica, de acción e iniciativa propia hasta mitad del ciclo de 7, por ejemplo de los 21 a los 24 años. Añado que es fase yang en el aspecto de acción e iniciativa, pero yin en la dirección ascendente (Yang impulsa Yin, como el fuego (yang) dispersa (yin)la materia en energía.
Luego que  la fase yang-ascendente llega a su cénit, viene una fase descendente –yin-, de integración y de soltar o dejarse llevar, en vez de llevar la iniciativa de nuestra personalidad. Al final de un ciclo hemos perdido la inocencia inicial y volvemos a un nuevo nivel de inocencia y no saber.
En el proceso ascendente hemos pasado del arquetipo del  “inocente” al “colgado”, que toma conciencia de su no- saber y luego al “vagabundo” haciendo experimentos sin saber bien adonde va. En el cénit está más activo el arquetipo del “Guerrero”, que lucha y debate por su verdad. Luego, en descendente, viene “el mártir” ... resultado de haber luchado y acabar agotado por lo que cree. Luego se pasa por el arquetipo del “Santo”.. algo así como estar en paz sea cual sea el resultado de nuestro proceso. Y para acabar, el arquetipo del  “mago” o “sábio”.. que se lo mira todo y se da cuenta de sus engaños, limitaciones y de lo que realmente ha aprendido en positivo... Y a empezar otro ciclo desarrollando cada vez una visión más sutil y compleja de la existencia... eso que se dice de que el “diablo sabe más por viejo que por diablo”.

A la hora de hacer de consultor macrobiótico o plantearnos la normalización de una ética macrobiótica hemos de afinar mucho para no caer en crear una nueva religión dogmática moderna y eso sólo lo podemos hacer debatiendo y compartiendo nuestra perspectiva y visión a escala global, desde todos los rincones del mundo.
Ya tenemos una jerga común para lo más burdo y sutil, como Yin-yang, 5 Elementos y la nutrición y una diversidad de ejercicios y métodos caseros, corporales y manuales de manejar el ki, aplicando los principios y la teoría de las Leyes de Transformación. Según mi opinión, eso nos lleva hasta lo que el Budismo Mahayana llama Liberación o Iluminación menor. La que se obtiene de comprender intuitivamente la relación dependiente de todo en el Universo, aunque no los conozcamos todavía.  Osawa ya decía que esto es el principio del camino con una nueva visión de la vida, no el fin de la macrobiótica. La vida empieza a ser “Macro”, tras esa experiencia intuitiva que impide para siempre volver a ser dogmático.
A partir de aquí me tengo que apoyar más en la jerga budista de los distintos niveles de desarrollo de visión o bodhichitta que hacen que un profesor macrobiótico pueda ayudar a unos pocos o a millones de personas. A fin de cuentas el fin es ese, AYUDAR a los demás, como una célula sana de nuestro cuerpo es una ayuda para todo el cuerpo.
Hablando de afinar la visión, veo que muchos amigos macrobióticos sostenemos sin duda, que lo que llaman enfermedad no son más que efectos, que a su vez tienen una utilidad si se canalizan correctamente. Para eso se va desarrollando con los años una visión cada vez más clarividente del karma de una persona, una raza, una especie, etc. ...   de donde vienen esos efectos... además de comer caóticamente y llevar un estilo de vida nocivo o destructivo. Ver de donde viene y ver la utilidad, de modo que se canalice hacia y con satisfacción y no con más miedo ni rigideces. Jesús o los evangelios conocidos lo dicen en el milagro del ciego-sordomudo, etc. .. No buscar culpables sino para qué sirve.. y va, le ordena que vea, oiga y hable y el otro obedece... Dudo que ningún macrobiótico sea capaz ni busque hoy día hacer milagros de este tipo y convertirse en un dios para otros. Quizá puntualmente, si coincide un no- macrobiótico en su momento de “inocente” con un macrobiótico en su momento de “guerrero”, pueden ocurrir cosas que se parecen a milagros, aunque no del calibre mencionado, pero fenómenos raros ocurren a la que un macrobiótico se vuelve poderoso. Y con raro no digo que sea bueno ni malo.
Antes hablaba mucho más de comida, de yin-yang, etc. cuando alguien venía a pedirme consejo de macrobiótica. Ahora veo si ese alguien necesita esa “enfermedad”, proceso, efectos, o como lo queramos llamar para sanar su vida, las tendencias adquiridas, familiares, sociales y las “culpas” inconscientes o kármicas que duermen en su mar de agua.
Los 2 años que estuve conviviendo diariamente con Gueshe Tamding, un lama de la edad de mi padre, 30 más que yo, que había sido monje desde los 7 años ocurrieron en mi fase descendente.. la del mártir y santo, con 36-38 años. Primero haciendo el harakiri a mi orgullo y dejándome enseñar (no sin dar cierta guerra al principio), luego experimentando una paz clarividente en la que no me hacía falta saber el mismo idioma u otro idioma para entenderme con el lama en las cosas espirituales y luego entendiendo el funcionamiento de cómo trabajan los lamas con los 5 elementos utilizando la mente, rituales, visualizaciones, formas, gestos, etc. ... Entonces el lama me llevó a Barcelona a tomar la iniciación de Kalachakra con el Dalai Lama y un montón de lamas y monjes más. En esa iniciación recibí permiso para enseñar Tantra. Luego me fui a Londres una temporada y al regreso pude ver la utilidad de todo eso a la hora de la muerte en poco tiempo de mi padre, una hija, una prima cercana y a la hora de tratar y ayudar a amigos macrobióticos con problemas de culpabilidades y visiones más cortas. También a toxicómanos, gente con sida y otros etiquetados con distintas “desgracias” que resultaron estupendas oportunidades para mi y para el que me traía la vida.

Las cuestiones de “normalizar” una ética macrobiótica o una formación aparecen ahora y me serán útiles en cuanto tenga mi centro de retiros en Aguinaliu. De momento, me tengo que adaptar al nivel de la gente que me rodea y recomendar que no me crean ni sigan sin escuchar y leer a otros macrobióticos, a Michio Kushi, Osawa.. y tener diversas perspectivas para entenderme sin dogmatismos. Evidentemente no puedo cobrar nada por esto pues no enseño nada, más bien rebato dogmas y hago que cada cual aprenda por si mismo. Eso si, de meter miedo nada. Siempre digo que una enfermedad no es algo a atacar, es un efecto a comprender y una oportunidad para aprender y evolucionar. Si lo que buscan es un guerrero que les mate un síntoma todavía tiene que ir a los médicos y curanderos naturalistas.

domingo, 5 de septiembre de 2010

DESARROLLO SOSTENIBLE y MACROBIOTICA

  • El crecimiento no es lo mismo que el desarrollo y el desarrollo no precisa necesariamente de crecimiento.
  • En la naturaleza, todo sistema vivo crece hasta un cierto punto en el que detiene su crecimiento, pero no detiene su desarrollo. El desarrollo puede seguir infinito, pero el crecimiento no.
  • Da la impresión de que quienes diseñaron el indicador no sabían que hay cuatro operaciones aritméticas, porque en el PIB todo se suma.
  • En toda sociedad parece haber un periodo en el cual el crecimiento económico, convencionalmente entendido, genera un mejoramiento de la calidad de vida. Ello sólo hasta un punto umbral, cruzado el cual el crecimiento económico genera un deterioro en la calidad de vida.
Manfred Max-Neef

Hace Poco escuché el esclarecedor video de Manfred Max-Neef (http://www.blip.tv/file/2951120), que expone desde una perspectiva sociológica el tipo de “desarrollo” en el que estamos todos participando mecánicamente. Traducido a una jerga corporalista, se podría decir que participamos en una metástasis de cáncer del cuerpo social humano. Parte de los humanos somos células cancerosas y el dinero es la sangre por la que se expande la metástasis del cáncer a todo el cuerpo.

Como en este blog usamos mayormente una jerga macrobiótica, usaré las dos primeras frases famosas de Manfred para hacer una analogía con nuestro desarrollo humano.
El cuerpo “crece” hasta cierto punto y luego nos seguimos desarrollando sin “crecer” más físicamente. Desarrollamos nuestro juicio, responsabilidad, creatividad y otros aspectos. El problemas es cuando este desarrollo del juicio no se produce y se sigue deseando “crecer” con el engañoso mito del “más” MAS... Conocimiento, dinero, amigos, hacer, tener...

La escuela macrobiótica y otras varias, enseñan a desarrollar el propio juicio y creatividad. No enseña “crecer mas”, en el sentido del conocimiento, dinero, fama, amigos y otras varias cosas que persigue todo el mundo. El que persigue estas cosas como fin de su vida no ha de conocer la macrobiótica para nada pues la contaminará o lo rebajará, usando el concepto de un modo erróneo o limitado.
Si busca la Salud.... individual, familiar, social, medioambiental.. La Justicia, el Amor, El Paraíso, la Libertad... O cualquier simbolismo que signifique desarrollarse como humano en armonía con todo, entonces resulta muy útil la macrobiótica y otras escuelas de desarrollo humano.
Primero hay que cambiar el “mito” a uno saludable, lo demás... la forma, el logos...se va adaptando y tomado gradualmente hacia otra forma.
Cambiar de mito nos cambiará lo que hacemos y el modo de hacerlo... Ir de compras, cocinar, comer, vestir, hablar, pensar, movernos, estarnos quietos, relacionarnos... Hacemos lo mismo, pero no para nutrir, sin enterarnos, el cáncer social, económico y medioambiental, si no para ayudar a sanarlo.

Se empieza por no-hacer, por dejar de hacer infinidad de cosas que se hacen mecánicamente y sin pensar, a la velocidad acelerada y ruidosa que impide parar y observar.
Hace falta pararse, escuchar y reflexionar para comprender porqué es más sano el arroz integral ecológico que el refinado masivo, tanto a escala individual, como familiar, social y medioambiental.
El mito cambia la actitud. No es lo mismo comer arroz integral para el estreñimiento que para salvar la salud del planeta o para desarrollar nuestro juicio y salud para ayudar a nuestra familia y amigos. En el primer caso nos lo comeremos como una especie de castigo o medicamento y en los otros con una actitud de agradecimiento por estar participando con otros muchos, en algo positivo para todos. Igualmente pasa con cualquier otra actividad o método de desarrollo humano, yoga, meditación, artes, deportes, ciencia, profesiones... La motivación, el tipo de mito o deseo último, es lo que hace que estas actividades sean cancerosas o sanadoras. Hasta tomar drogas, emborracharse, fumar o dormir mucho y no trabajar, puede ser sanador, si se hace con la motivación genuina.

Salvo para algunos clarividentes excepcionales, es muy difícil saber la motivación profunda de los demás y no los podemos juzgar meramente por sus actos ocasionales. Hay mucha gente que actúa para quedar bien pero quizá su motivación no sea ayudar, si no tener buena fama o evitar castigos. Otros pueden parecer estar haciendo cosas poco correctas, como el Sr. Schinlder haciendo negocios con los nazis (ver la película “La Lista de Schinlder”), pero su motivación era correcta y los resultados positivos.

Buscar mitos negativos o neutros.. Comodidad, bienestar, satisfacción sensorial... Crea el logos.. El hacer.. Esclavizantes y creadores de sufrimiento. No se trata de rechazar esas cosas, objetos o sensaciones. Vienen por si solas con mitos superiores, como salud, paz, y otros ya señalados antes.

El Desarrollo Sostenible precisa temporalmente de un mito superior, que NO ES ser antisistema, protestando y quejándonos.
La Macrobiótica suele usar una variedad de mitos, según las necesidades y características de cada cual. Los mismos que el Budismo, Cristianismo, Taoísmo y cualquier otra cultura (Comed los frutos locales y del tiempo principalmente), pero es espíritu ha de ir más allá, a la acción, AL GRANO. Comer grano integral, sobre todo arroz, masticando y ensalivando bien, marca la diferencia entre creer y actuar dogmáticamente y comprender la intención de quien invento cualquier creación humana.. Religiones, ciencias, artes, comercio, sexo, drogas y rock and roll... Comprendiendo la intención se puede actualizar, corregir, hacer crecer o disminuir, etc. Sin comprender la intención no se sale de la dualidad de estar a favor o en contra... o indiferente.. y las correspondientes reacciones de rechazo, apego o ignorancia. ¿Cuál puede ser el mito del desarrollo sostenible? Erewon? Paraíso? Shambala? ... No sé.. Según lo que le vaya mejor a cada cual, siempre que su logos sea de ayuda a los demás y la diversidad ecológica y cultural del planeta. El macrobiótico se debe adaptar en la forma a los demás y no esperar que los demás se adapten a los gustos de uno, pero no debe dejar de tener presente su propio mito, una vez que lo ha experimentado.

miércoles, 28 de julio de 2010

Los chakras y la alimentación.

QUÉ SON LOS CHAKRAS
Muchos amigos ya conocen los chakras, pues es un elemento con el que se actúa en diversas disciplinas y escuelas, como Yoga, Acupuntura, Reiki, Meditación, Tantra...y también en macrobiótica, solo que en macro se actúa sobre ellos empezando siempre por la alimentación y los hábitos de vida cotidianos y vulgares… comer, beber, leer, dormir, ropa, cambiar de trabajo, cambiar de compañías, viajar a un lugar o a otro, etc.

Aunque nuestros sentidos perciben un cuerpo muy sólido y real, esta no es su naturaleza auténtica, lo cual no quiere decir que no exista nuestro cuerpo., solo que no existe tal como lo percibimos, o al menos, no solamente tal como lo percibimos.

Si colocamos un imán bajo un cristal y tiramos unas limaduras de hierro sobre el cristal, estas tomaran una posición siguiendo el campo magnético del imán. Si quitamos el imán podremos esparcir las limaduras de hierro de cualquier manera y no tomarán una forma.
Nosotros no vemos ese campo magnético, solo vemos el efecto. Algún hombre con la sabiduría intuitiva despierta dedujo de esa observación que hay otras fuerzas o realidades que no podemos observar con los sentidos corrientes; o, al menos, no puede la mayoría de los humanos de nuestra era.
Con la manipulación de las energías electromagnéticas empezó la “caída de los dioses” tradicionales y la hegemonía del dios “ciencia y tecnología”.

Entre el cielo y la Tierra, todo existe sumergido en un infinito campo electromagnético con infinitos campos más pequeños bailando unos con otros. Nuestro cuerpo es uno de esos campos que bailan en medio de campos mayores, como una gota de agua en el océano. Cuando ese campo deja de funcionar dejamos de existir. Nuestro cuerpo se esparce y desintegra, como las limaduras de hierro.
A esta “energía” es lo que comúnmente se le llama el espíritu, el ”KI”o “CHI” en oriente, el “PRANA” en India, o si lo deseamos podemos llamarlo como más nos guste, siempre que no intentemos obligar a los demás a llamarlo también como nosotros queremos.
En el centro de nuestro cuerpo chocan las energías que bajan del cielo y las que suben de la tierra y se forman unas espirales de energía a las que llaman Chakras en Oriente.
Como en occidente no existía tal conocimiento, hemos adquirido el mismo nombre, pues en macro buscamos simplificar y armonizar lo que hay, en vez de inventar más nombres.
La ciencia no ve con sus microscopios electrónicos ningún objeto al que pueda llamar energía, solo ve el efecto. La luz, las partículas preatómicas, el magnetismo...son efectos.
La comida diaria, la bebida, el aire, los colores del entorno, etc. también son campos espirituales con los que estamos interrelacionados y que nos afectan de un modo u otro.
En la macro, como en otras disciplinas y artes, le damos igual importancia a los análisis científicos y tecnológicos que a la energía o espíritu de cada fenómeno que se nos manifiesta a la conciencia.
Buscamos que nuestro espíritu, el de nuestro hígado y el de cada célula del cuerpo esté en armonía con el espíritu de la tierra y del universo o cielo. Cuando esto ocurre desaparece cualquier enfermedad, dolor, conflicto, sufrimiento, etc. y se baila… la vida se baila en nosotros.

En el dibujo se representan los 7 chakras mayores. Hay cientos o miles más en todo el cuerpo, pues cada órgano y en todas partes hay espirales de energía en constante movimiento y cambio dando forma y vida al cuerpo visible.

LA COMIDA Y LOS CHAKRAS
Si comemos mucha fruta, por ejemplo, que crece en los árboles, muy lejos del suelo, activaremos más los chakras de arriba y las funciones que ellos nutren, como la imaginación...nos volvemos más estéticos, sensitivos, artísticos, etc.
Comiendo raíces activaremos más los chakras de abajo, como el “Hara”, que nutre la energía de los intestinos, genitales, riñones, etc.
Cuando algo en nuestro cuerpo funciona en exceso o en defecto, lo podemos equilibrar estimulando o sedando la energía del chakra de esa zona cambiando de comida.
Cuando somos adultos, tenemos la capacidad de aprender a transformar conscientemente y cambiar por nosotros mismos lo que deseemos cambiar, lo cual es el juego de los adultos.
Los niños pequeños todavía no conocen los métodos, pues estos se aprenden con el lenguaje, de modo que dependen totalmente de lo que le damos de comer y de la energía que le transmiten los mayores con sus manos, su mirada, su voz, etc. sus métodos naturales de cambiar son, llorar, gritar, tener fiebre, jugar, toser, etc.
Cambiamos el énfasis en un chakra u otro con nuestra alimentación física y mental.
Cambiamos nuestra personalidad para adaptarnos armónicamente a los diversos y constantes cambios que experimentamos durante toda la vida. Si atrofiamos nuestra capacidad de cambio y nos estancamos hacemos peligrar nuestra existencia.

En esta era cósmica predomina o manda en el mundo la energía tipo fuego, del corazón…....del chakra del corazón. Cuando señalamos al yo, generalmente señalamos al pecho, aunque muchos se identifican más con la cabeza y otros con el vientre.
Tanto en un caso, como en los demás es una mera ilusión por muy real que nos parezca, o se podría decir que es una realidad ilusoria, cambiante, transitoria, condicionada, etc. También se puede decir que es una realidad personal.. que podemos cambiar y que de hecho cambiamos aunque nos resistamos a ello y necesitemos de guerras, accidentes, enfermedades y todo tipo de aventuras.
El principal síntoma del yo en el corazón es el liderazgo en el ranking de las enfermedades circulatorias y muertes por infartos, embolias y pasiones humanas caóticas, peligrosas ,destructivas e ignorantes.

Comiendo como enseña la macro, se come preferentemente lo que da fácilmente la naturaleza en cada estación, lo que resulta en una sensación de armonía y comodidad que no necesita de mucha técnica especial, ni tecnológica, ni física, ni mental. Eso relaja las pasiones.
Se comen algas de mar que no hay más que cogerlas y otros productos tradicionales que han ido creando nuestros antepasados, tras siglos de observación y comprobación de su bondad y simplicidad.
No se rechaza lo moderno sin antes haberlo probado y examinado detenidamente por uno mismo. Se le toma la medida justa y punto.

En el tratamiento de las enfermedades que explicamos en los anteriores artículos, producidos por una falta de energía en diversos chakras, recomendamos evitar al máximo los líquidos, pues estos tienen un espíritu Yin, refrescante, relajante, etc. y para curar estos casos hace falta una fuerte voluntad , más energía tipo fuego, además de un conocimiento o visión más largo que el que nos ofrece la medicina convencional.

Una fuerte voluntad unida al consumo de alimentos no tóxicos y energéticos, como los cereales integrales, hacen el trabajo deseado.
Todos tenemos voluntad, pero esa está más o menos concentrada en función de diversos factores dietéticos, familiares, sociales, climáticos, etc.
Si tenemos la oportunidad de ocuparnos de nosotros mismos durante un tiempo y concentramos nuestra voluntad en adiestrarnos, con la práctica de una disciplina seria, conscientemente elegida y bien aplicada, no hay dificultad que se resista.
Si tenemos una fuerte voluntad pero visiones o emociones violentas, es efecto de comer carne…Habrá que tomar ensaladas y algo de fruta para equilibrar.
En estos casos también nos vamos equilibrando al observar, comprender y practicar una dieta menos extrema.