lunes, 18 de julio de 2011

Cimientos del Proyecto Aguinaliu

Salvando las urgencias económicas que momentáneamente tienden a forzarme a vender una de las casas, el PROA contempla desde el principio dedicar una casa a la macrobiótica y otra a una base residencial para ir haciendo una macro-ecoaldea (Socios, amigos, voluntarios, estudiantes, grupos, visitantes…). Las dos casas + los solares y el resto del pueblo serían el espacio profesional. Luego ya se harían o comprarían mas casas, tanto en Aguinaliu como en la zona cercana, para residir fuera de las horas de trabajo macrobiótico en Aguinaliu.

El que haya una casa macrobiótica es una premisa por el asunto fundamental de la salud, tanto física, como mental, emocional, individual y social. Sin un fundamento de personas equilibradas y saludables es imposible desarrollar nada a largo plazo.
La macrobiótica ayuda a generar, mantener y desarrollar un estado centrado, despierto, paciente y físicamente resistente. Sobre un buen estado de salud física y emocional se puede ir desarrollando todo lo demás, evitando o minimizando el riesgo de accidentes, conflictos y desgracias por ignorancia, atolondramientos, ansiedades, torpeza, etc.

Cualquiera que haya estado uso meses evitando el consumo de azúcar, carne, lácteos, comida artificial y refinada, etc. y haya comido estilo macrobiótico, sabe que se encuentra mucho mejor, tanto a nivel físico como emocional y mental. Los que han practicado muchos años, teniendo hijos, enseñando y ayudando a recuperar la salud de otros, etc., saben que plantearse un proyecto a largo plazo sin cuidar la salud individual de cada miembro de un grupo (socios, vecinos, amigos, familia..), es totalmente inútil. También saben que la salud no es asunto de médicos, hospitales y drogas, si no de hábitos de vida, modo de pensar y modo de comer.

El PROA o la idea del PROA, nació con el fundamento de la salud a través de la macrobiótica. Yo llevo muchos años en esto y son los cimientos de mi modo de ver la vida. Aunque me he formado también con maestros budistas, con lamas y de otras varias filosofías, artes, oficios y escuelas.. todas ellas la he podido ir integrando en la macrobiótica y no al revés... Ninguna otra escuela ha podido integrar la macrobiótica en mi, como máximo, coincidir en casi todo pero dicho o expresado con otras jergas técnicas.

La otra casa, caso de poder seguir adelante sin necesidad de vender, está más abierta a la creatividad nacida de la fecundación que se produce en la interrelación con otras personas, sean o no de otras escuelas.
La principal misión del grupito macrobiótico inicial.. 3-5 personas...es sostener la paz, la confianza y el ritmo natural de la vida, con total preferencia de lo femenino –Yin (cuidar, no hacer, aceptar, comprender..) sobre lo masculino- Yang (hacer, competir, luchar...) Una vez se establece una buena base saludable individual, se aprende y desarrolla fácil y tranquilamente, cualquier otra actividad física o mental, creativa o rutinaria, social o solitaria, artística o técnica.

En este momento partimos de una salud deficiente, tanto a escala individual, como económica, social, física y emocional. Se soporta con paciencia y alegría contenida por saber que se puede cambiar y saber cómo cambiar esta situación. Se ven los peligros, si se saben y se quieren ver. Se calculan los riesgos, los costes, los tiempos, los esfuerzos, los procesos, las condiciones de vida, los tratos… antes de mover una piedra sin un destino exacto en el momento exacto. Todo lo que no sea así es perder el tiempo en esfuerzos ilusorios con resultados frustrantes de altibajos extremos de hiperactividad y depresión.

Materiales de los cimientos del proyecto de pueblo macrobiótico - PROA.


1. El desarrollo de un proyecto depende de 3 factores, QUERER, SABER y PODER. Sin uno de los tres factores ni es viable ni realizable ningún proyecto.
2. Para participar en un proyecto de pueblo macrobiótico, como el PROA, es imprescindible: a) desear vivir aplicando los principios macrobióticos, b) tener conocimientos y experiencia en macrobiótica y c) tener poder de realización (dinero, fuerza física, oficios, habilidades técnicas, habilidades sociales, etc.)
3. Cada persona tiene unas diferentes formas de QUERER-SABER-PODER. Se trata de integrar y complementar las diferentes formas de modo que hay un equilibrio.
4. No basta con mucho entusiasmo (QUERER) si no se SABE ni se tiene experiencia en macrobiótica ni se tiene PODER (dinero o fuerza y habilidad para hacer obras)... No basta TENER dinero o fuerza y habilidades, si no se desea (QUERER) hacer un pueblo macrobiótico... No basta SABER mucho de macrobiótica si no se DESEA o no se PUEDE desarrollar un proyecto.
5. ¿QUIÉN MANDA MAS? ¿El que tiene un DESEO mas fuerte? ¿El que SABE más? ¿El que tiene más dinero o fuerza (PODER)?... MANDA el proyecto… El PROA. En unos momentos necesita más deseo en otros momentos más conocimiento y en otros momentos más fuerza o dinero.
6. Cada socio ha de ver el PROA como un hijo a criar para llegar a ser un adulto capaz de solucionar problemas, cuidarnos a todos y darnos paz, salud y satisfacción en todos los aspectos (material, salud, belleza, seguridad, buena fama social, etc.). Un feliz ejemplo local para un mundo global.
7. La fase de gestación de un hijo es la más importante pues determina la personalidad (espíritu básico) de todo lo posterior. Los primeros años, con el aprendizaje de la palabra, marca la FORMA (más o menos educada). En el PROA es lo mismo. Hay algunas personas que resuenan de modo primario, anterior a la palabra o ideas y otras que simpatizan o lo entienden, pero no resuenan. El encuentro de las personas que resuenan ocurre de un modo un poco mágico, anterior a las palabras e ideas. Luego aparecen las palabras (macrobiótica u otras ideologías…) y buscan la forma de armonizar esa resonancia espiritual… Por ejemplo en todo lo que se escribe y se habla del proyecto.
8. Para algunos resuena como algo esencial o atemporal..“para toda la vida o mientras dure”. Para otros resuena como algo temporal…(de aprendizaje, simpático, amigo, protector)… Y para otros puede resonar con rechazo o con indiferencia. Si el hijo (PROA) tiene una fuerte naturaleza básica se desarrollará en medio de todos, los que se sientan padres/madres, los que se sientan vecinos y amigos y los que se sientan enemigos. Si el PROA muere joven será algo triste para los que sienten padres/madres y amigos, pero la vida sigue y todo lo que nace, muere antes o después. Para los enemigos será placentero que muera joven, así que, de todos modos, viviendo o muriendo, el PROA habrá dado satisfacción a algunos y tristeza a otros. Mejor no apegarse mucho, aunque sea inevitable apegarse un tiempo para nutrirlo y formarlo hasta su mayoría de edad. Cuidar, amar, ayudar a desarrollar al hijo... Pero aceptando y respetando su independencia, su libertad, su misión, su destino, etc., de modo que no sea un proyecto esclavo de las perspectivas de nadie y a su vez haga evolucionar y satisfacer las perspectivas de todos... Muchos son los llamados y muy pocos los elegidos. El mismo PROA se encarga de elegir a sus padres y madres.

sábado, 11 de junio de 2011

EL FENOMENO DE LA FE, FE BIOLOGICA Y FE SOCIAL



Una tarde de cuando mi hijo Jordi tenía unos 5-6 años, llegué a casa y me lo encontré en un estado de súper-felicidad.
¡¡Papá, papá.. Ya sé multiplicar!! ¡pregúntame cualquier multiplicación! ...
... Risas, euforia, ojos brillantes.
No le habían regalado una bicicleta ni ninguna otra cosas. Simplemente tomó conciencia de haber estrenado una nueva habilidad que no tenía y ese darse cuenta  fue como una mini-experiencia mística gozosa para un niño de 5-6 años.

Discurso sentencioso: Superar cualquier ignorancia o desarrollar una nueva habilidad da satisfacción. Por otro lado, es efecto del buen apetito de vivir y aprender, de una buena salud. A su vez, ese buen apetito instintivo, esa buena salud, es causa de confianza instintiva en uno mismo, de una fe biológica no machacada por el entorno familiar o social...

...Sigo con narración y ya irán saliendo nuevas sentencias

El pequeño niño Jordi, hacía reír y sentirse felices a muchos vecinos del pueblo y se hizo muy popular con sus ocurrencias graciosas. Para los padres, yo y su madre, era una fuente de satisfacción, pero también de preocupación, al ver que muchos vecinos le regalaban helados y chuches a cambio de payasadas. En fin.. Que la satisfacción va de la mano de la insatisfacción, por miedo a perder ese estado gozoso... El apego a la salud. Eso suponía un agotador esfuerzo de control  para paliar “la contaminación” social de mis niños... Las 4 niñas hermanas de Jordi también tenían una salud excelente, pero no eran tan payasas ni sociables.

Lo primero que tuve que superar conscientemente en mis primeros 2 años de macrobiótica, con 22-24 años, fue la intoxicación familiar y social de engaños, hábitos tóxicos tenidos por buenos, miedos inconscientes heredados de los traumas no resueltos por mis padres, especialmente de mi madre... Y siguiendo relacionando, mis abuelos, la sociedad de la posguerra franquista, los médicos alópatas.
Para superar eso no necesité la ayuda de ningún psicólogo, ni psiquiatra, ni médico, ni cura... Sólo utilicé 4 cosas fundamentales, a saber:
1. Un maestro de macrobiótica y otros maestros de filosofía oriental y meditación.
2. Enseñanzas de cocina, filosofía macrobiótica y meditación.
3. Amigos estudiantes, tanto los más avanzados como los más novatos.
4. Practicar intensivamente una alimentación macrobiótica y técnicas de concentración (meditación)

La alimentación macrobiótica y la actividad física fueron limpiando mi cuerpo, fortaleciéndolo y haciéndolo más flexible, alerta y tranquilo. El fenómeno hizo aparecer en mi una nueva fe en la vida, una fe instintiva sin necesidad de creer en nada, más bien lo contrario, una necesidad visceral de no creerme nada hasta analizarlo y comprobarlo concienzudamente con mi experiencia hasta no quedar sombra de duda.
La meditación y el estudio de la filosofía macrobiótica y oriental me fueron limpiando de engaños, patrañas y miedos subconscientes e inconscientes. El fenómeno me dio la satisfacción de encontrar una nueva fe social, en nuevos amigos y personas por todo el mundo, de todas las culturas, razas, sexo, edad, escuelas filosóficas, nivel social, etc., ... Personas con la misma motivación de cortar con la transmisión de engaños, patrañas, miedos y sufrimiento a sus inocentes hijos pequeños. Eso suponía un enorme esfuerzo para compensar la toxicidad conceptual y nutricional del entorno social. A medida que se fue desarrollando mi habilidad disminuyó el esfuerzo necesario. El problema social era el mismo o peor cada vez, pero una vez tomado el nivel mínimo necesario se hace llevadero y con los años llega a ser muy placentero y hasta se agradecen los problemas heredados y los creados por uno mismo con nuestra ignorancia.

Es un resumen de los dos tipos de fe a los que me refiero.
Una fe visceral, consecuencia de comer cada día arroz integral y comida macrobiótica.
Otra fe consciente, consecuencia de observar, analizar, estudiar lo que dicen los maestros de distintas escuelas filosóficas, debatir con otros estudiantes, etc.
Sin la primera no funciona la segunda. La segunda ha de llevar a la primera o no sirve de nada y crea más confusión que soluciones, más y más teorías y conceptos que acaban agotando al más fuerte del mundo.

Lo que buscan los maestros y profesores macrobióticos al recomendar a los nuevos estudiantes que dejen o minimicen el consumo de azúcar y comida refinada moderna y coman más grano, raíces, miso.. La Dieta Standard , o la nº 7, 6, 5... Lo que se busca no es tener un “fiel” más a la “religión macrobiótica”, lo que se busca es que el estudiante recupere su instinto y confianza natural que a su vez impulsa a aprender y desarrollar cualquier habilidad positiva que ayude a este mundo en vez de ser un personaje más de transmisión tóxica, biológica, medioambiental y conceptual.
Una vez mis niños pequeños se han hecho adultos y responsables de su vida, los padres somos responsables de esforzarnos en recuperar y transmitir conceptos y hábitos libres de miedo y engaños, para que nuestros hijos y nietos tengan un hogar limpio y seguro en este planeta, sea donde sea que vayan. Esto supone una practica física y nutricional y otra práctica filosófica.

El Proyecto Aguinaliu – PROA– va de esto.
Primero ayudar a recuperar la fe visceral, fortaleza, ganas de vivir, buena salud física, etc. a base de comer bien y hacer actividad física no competitiva (*)
A medida que se va recuperando la tranquilidad y claridad física, se va desarrollando la habilidad mental y creativa en una gran diversidad de actividades necesarias para hacer un pueblo sin las absurdas prisas modernas y minimizando el uso del consumo y el dinero. A menos necesidad de usar el dinero, más libertad y placer en cada pequeña actividad vulgar y corriente cotidiana disfrutada con buena salud.

(*) Actividad física no competitiva significa reorganizar creativamente las aparentes ruinas y cosas antiguas de Aguinaliu. Cambiar el polvo de sitio, las piedras, las maderas... Con la perspectiva de un resultado o efecto futuro (Por ejemplo, una casa, un huerto, un jardín , leña para el invierno...) No uso mucho el concepto de limpiar pues presupone que hay algo sucio y desagradable... La caca, hierbas, ceniza, etc., hacen compost para el huerto o jardín.

Añado todavía otro comentario posterior, señalando la fe en negativo, la del miedo y ver enemigos en todo, la de luchar continuamente, hasta el absurdo de "luchar por la paz". Esta subjetividad tiene su raíz en un mensaje "vinagre" visceral, un mensaje ácido, de mala salud, de comer mal y acidificante. 
Por supuesto que lo de comer así tiene su correspondiente parte mental aprendida de un entorno familiar y social ácido y tóxico, que vive todavía en el ego del "antiguo testamento", el de subyugar la naturaleza a los deseos del hombre y el hombre a los deseos del mismo ego, pero muy grande y fuerte, dios, el dinero, el poder social... Las invenciones conceptuales humanas que se hacen imprescindibles cuando se olvida o pierde el instinto de salud que los orientales situan en el "hara", el centro energético (chackra) del vientre, relacionado con la asimilación nutricional y sexualidad, la creación y asimilación de vida, la calidad de la sangre, etc.

jueves, 9 de junio de 2011

Aguinaliu. Vida macro desde antes de nacer hasta después de morir.

Hace muchos años que empecé a usar la frase “desde antes de nacer hasta después de morir”, para abarcar el ámbito del “hacer” del Proyecto Aguinaliu.
De hecho,  es lo que se ha hecho en ese pueblito desde antes de tener noticias históricas, allá por el S.XII. En aquel tiempo ya existía la llamada Casa Hospital, habitada hoy por un holandés de unos 2 mt de alto. Por lo visto había una ruta desde Francia, pasando por Benàs y el GR que pasa por Aguinaliu hacia Monzón ya que por Navarra hacían pagar más para ir a Santiago de Compostela... Bueno, vale, que si me enrollo con la historia me olvido del tema.

La super-especialización moderna es muy eficaz y poderosa para unas cosas, pero tiene una contrapartida negativa que nos convierte en deformes profesionales, piezas de una máquina, mercancía en manos de los bancos, votos para los políticos, pacientes pasivos para los médicos, devotos para los curas, etc. Lo que sale fastidiado de todo esto es nuestra naturaleza (nuestro cuerpo) y nuestro medio ambiente.
El caso es que vivimos la mayoría de nuestra vida de 2ª mano, obedeciendo normas prestadas  o molestos y cansados de ocuparnos en discernir y debatir si esa norma o aquella es justa o no, equilibrada o no.

La vida del ego no para de cambiar a cada instante en este mundo aéreo. Venimos de un mundo acuático, en el vientre materno, pasamos por el mundo aéreo terráqueo y cuando morimos... Cuando morimos qué?
El asunto de este texto sobre el proyecto Aguinaliu incide sobre este asunto. Es de suponer que en un Eco-pueblo, pueblo Macrobiótico, de Desarrollo Sostenible, o como lo queramos llamar, se ha de poder nacer y la gente morirá en algún momento, como todos los demás.
Más o menos, ya se controla o hay conciencia de controlar macrobióticamente la concepción, el embarazo, el parto natural y la crianza. Que luego hay quien controle más o menos ya es otro asunto. Desde luego, es un asunto importante para un proyecto como el de Aguinaliu.
El otro asunto es el control de la muerte y después.
A la hora de la muerte no hay muchos sacerdotes, chamanes, lamas, etc., macrobióticos o entrenados para una espiritualidad global. Aunque la macrobiótica se nutra originalmente o filosóficamente  del budismo y el taoísmo, a la hora de la muerte, muchos macrobióticos tiran de la tradición de familia.
No hay chamanes o sacerdotes ni forma macrobiótica de funerales. El proyecto Aguinaliu tiene vocación de vivir de primera mano todo. La muerte también. La autosuficiencia local con conciencia global, creando soluciones para el mundo desde un pequeño lugar, ha de integrar también la inevitable muerte.
Lo recuerdo porque los que se interesan en una ecoaldea, vivir de otro modo, etc., han de pensar en que es un proyecto de vivir de otro modo...
Y morir de otro modo.
¿Cómo?
Eso es algo privado para los que vivan el Proyecto Aguinaliu hasta la muerte y más allá de la muerte. Para vivirlo más allá de simpatizar.

domingo, 8 de mayo de 2011

HIPERACTIVIDAD INFANTIL

Si se busca el concepto social corriente de Hiperactividad o Déficit de Atención encontramos que lo achacan a un problema de origen neurológico o neurobiológico o genético. También encontraremos que lo relacionan con el consumo de azúcar, de colorantes, conservantes y otros añadidos alimentarios que se usan masivamente en las golosinas y en toda la comida industrial moderna. El caso es que es un fenómeno que hace sufrir y no para de crecer en la sociedad de consumo, como el resto de síntomas o efectos de un estilo de vida que los genera y desarrolla.

¿Qué dice la macrobiótica al respecto? ¿Qué hace un macrobiótico al respecto?

Ahora no estoy en la circunstancia de criar niños, pero tengo en la memoria la experiencia de criar 6 niños en una época en que era más difícil obtener enseñanzas de macrobiótica. Hace más de 30 años.
Desde mi punto de vista macrobiótico actual, no me preocupo de las enfermedades, me ocupo de darle una utilidad y sentido al sufrimiento y al dolor, independientemente de los nombres inventados por los médicos y psicólogos.
Cuando notaba que se me empezaba a descontrolar la tranquilidad familiar veía multitud de factores de descontrol, tanto míos como de los niños y de su madre. Al ir a la escuela los niños y trabajar fuera de casa los padres, incluyendo comer fuera de vez en cuando, la vida familiar empeoraba... No llegaba a ser nada grave, pero el caso es que disminuía la tranquilidad y creatividad con respecto a las épocas de vacaciones de la escuela y mías, épocas en las que comíamos nuestra comida macrobiótica cotidiana y disfrutábamos de cosas simples cotidianas, al estilo de nuestros ancestros. Cocinar, dormir, pasear, ir a la playa, cuidar el huerto o el jardín, decorar, estudiar, cantar... Consumir o comprar lo mínimo, nada de tiendas, ni bares, ni atracciones... Comida al por mayor (arroz, harina, aceite, tamari...) y hacíamos la comida, el pan, los espaguetis... Lo vulgar y cotidiano era vivido como una diversión por todos, incluido los niños, y no había ninguna ansiedad de ir a ningún lado,  de comprar esto o aquello... Cabe decir que para criar a mis hijos, me busqué un sitio en un tranquilo y silencioso entorno natural. Percibía que el entorno social, sus costumbres, sus vibraciones, etc., me obligaban a hacer un gran esfuerzo de control de la salud y paz familiar y lo resolvía poniendo distancia y acercando mi tribu a la naturaleza. De lo contrario intuía que llegaría un momento de agotamiento y descontrol peligroso.
Para cuando ocurrió lo inevitable, confiar más y controlar menos, los niños ya tenían consolidado su sistema nervioso macrobiótico. Ahora una de esas hijas es madre de tres niños y va comprendiendo.. a la fuerza... y va viendo que criar requiere cambiar radicalmente las prioridades... Ninguno de los niños gestados, nacidos y criados macrobióticos tiene problemas de atención. Son espabilados, receptivos y aprenden de todo casi sin precuparse de enseñarles nada, como pasa con cualquier niño saludable.

Y vuelvo entonces al ¿Para que sirve?... En este caso, la manifestación o forma de sufrimiento que llaman Hiperactividad.
El problema no está en ese efecto o síntoma, ni en los nervios, ni en los colorantes, ni en el azúcar, ni en ninguna otra cosa que no sea en la propia ignorancia de los padres. Sabemos que el fuego quema, es su naturaleza. Es de tontos echarle la culpa al fuego porque se ha quemado la mano. Hay que ponerse un guante grueso para sacar la bandeja caliente del horno.
Lo mismo pasa con la salud. Es de ignorantes comer y beber veneno y basura química, vivir cotidianamente un ambiente ruidoso y sucio, discutir egoístamente por ver quien lava los platos o cualquier otra nimiedad, etc.,.. Y pretender disfrutar de una buena salud física y mental capaz de criar bien a un niño. El caso es que poca gente moderna soporta darse cuenta de su propia ignorancia y casi siempre confunde lo que cree saber con lo que sabe realmente. En ese estado de cosas, el sufrimiento de un individuo no deja de crecer e irá apareciendo de diversas formas: físicas, mentales, emocionales, familiares y sociales... En el individuo mismo, en sus relaciones, en sus hijos, su entorno social y profesional... carne de sufrimiento sedado por drogas, medicamentos, TV, consumismo compulsivo y distracciones de todo tipo que impiden centrase y aproximarse al control de la propia salud y vida.

¿Cómo cambiar?
Primero hay que desearlo con fuerza, desear por encima de todo lo demás, acabar con la propia ignorancia que nos mantiene en un estado incapaz de solucionar tanto nuestros propios problemas de salud, como los de nuestros hijos.
¿Quién o qué nos saca o nos ayuda a salir de la ignorancia? ¿Un Psicólogo? ¿Un pediatra? ¿Un cura? ¿La filosofía de Kant? ¿Una nueva pareja?...No. Ya vemos que la medicina convencional no soluciona las causas profundas de los problemas  y que la salud pública cada vez es peor, a pesar de los avances tecnológicos y químicos que pueden paliar temporalmente los síntomas.
Todos los efectos (llámense como se llamen médicamente) provienen de no comprender el Orden del Universo, la Ley Natural, de vivir ignorando las leyes de la naturaleza. ¿Hace falta una carrera científica para ver que el estilo de vida y hábitos nutricionales modernos artificiales tienen efectos caóticos?.. O se ve o no se ve. Da igual que lo diga un cura, un médico, un barrendero o la vecina de al lado. Hay gente analfabeta y primitiva que tiene mucho más sentido común que la mayoría de intelectuales, médicos, científicos, psicólogos, teólogos, políticos... más preocupados de tener razón, de su fama, su dinero, vender sus libros, etc., que de librar de sufrimientos a nadie.
Para acabar, como macrobiótico, añadiré que la macrobiótica, como escuela, se dedica a eso, a ayudarnos a recuperar nuestro sentido común humano, el de madre, padre, persona, amigo, vecino... De modo que sepamos utilizar todas las cosas de la vida de modo que nos libren de sufrimientos y por el contrario nos den seguridad y satisfacción. Eso no está en las cosas, está en nuestra habilidad para usarlas en la medida y el momento justo. Sin esa habilidad no se ve ningún futuro positivo.

Si con esto, alguien que no se daba cuenta, se da cuenta de que ha de aprender Yin-Yang, nutrición, hábitos de vida, etc., para desarrollar la habilidad, luego podemos hablar del estudio y la práctica.

Algunos enlaces de referencia


lunes, 2 de mayo de 2011

MANTRAS, APEGO Y YIN-YANG

La macrobiótica se apoya, entre otras muchas cosas, en la alimentación que ha sido soporte de la humanidad en los distintos lugares de la tierra durante miles de años, comprendiendo y respetando la diversidad.
La dialéctica Yin-Yang y las Leyes de Transformación, ayudan a comprender la diversidad y el cambio continuo, sin quedarse en el dualismo bueno-malo.
Sin embargo, "no solo de comida y bebida vive el hombre"... Lo que nos hace y cambia continuamente es, de Yang a Yin, la comida, la bebida, el aire, las vibraciones (sonido), las radiaciones (luz, calor)...

Al aprender a aplicar Yin-Yang a la comida y bebida podemos ir controlando nuestra sangre y como consecuencia, los efectos mentales y emocionales condicionados por tener la sangre de un modo u otro, pero no es suficiente. También hay que hacerlo con lo que se respira, lo que se oye,  lo se ve y lo que se interpreta.
Eso es llamado en las tradiciones orientales de diversos modos:
  • Pranayama o respiración consciente a "cocinarnos" el aire según los efectos que se busquen.
  • Mantrayama, Yogatantra o sonido consciente a "cocinar" aplicando yin-yang al uso de vibración de la voz y el sonido... según los efectos que se busquen
  • Imaginería, simbolismo, visualización consciente... a "cocinar" la imaginación aplicando yin-yang al uso de vibración de la voz y el sonido... según los efectos que se busquen
Lo principal es saber lo que se busca. El problema se presenta en este punto.
Lo corriente es buscar repetir una experiencia agradable del pasado que ha quedado en la memoria.. o no  repetir una experiencia desagradable del pasado que está igualmente en la memoria. Los recuerdos agradables son efectos del apego y los desagradables del rechazo u odio. Eso hacen también los animales, sin ningún problema, con su memoria. No hace falta estudiar ni aprender nada.
¿Qué pasa cuando no se puede tener el objeto de apego? ... Pues que toca librase del apego a ese objeto. Eso está en la memoria del sujeto, no en el objeto.
¿Librarse es una acción Yin o Yang? ¿Necesita más Yin o más Yang? ... se trata de desmaterializar o dispersar una sensación muy física, de angustia, ansiedad, tensión... En esta situación mucha gente hace cosas peligrosas, como tomar drogas, calmantes, alcohol, chocolate, comer compulsivamente, juego y otro tipo de contraestimulo que crean una  adicción más física a partir de un apego natural, como por ejemplo, perder la pareja o un hijo o la fortuna de toda la vida de trabajo... Así no se soluciona si no que se complica más... La solución o una ayuda a la solución “que se puede cocinar uno mismo”, es el canto de mantras o sonidos, algo que han estado haciendo todas las tradiciones espirituales y religiosas de la humanidad durante miles de años. Espiritualizar es yin, lo contrario de materializar que es Yang.
La macrobiótica usa, cuando es necesario, la desmaterialización yin, usando la cocina, ejercicios, la respiración y el sonido... y la imaginación. Siempre bajo la visión de Yin-Yang y en qué o hacia qué queremos transformarnos aplicando las Leyes de la Transformación.
Cambiar en medio de un entorno social que nos lleva hacia donde no deseamos ir no es fácil. El entorno social moderno emite unas vibraciones muy caóticas y no siempre se puede cambiar de entorno ni aislarse de las vibraciones que nos rodean. El canto de mantras es algo poderoso que se puede hacer en un momento u otro del día o la noche en medio de la jungla social.
La mente no puede estar concentrada en dos cosas en el mismo instante. Las vibraciones que canta uno mismo se reciben más cerca que los ruidos, palabras, sonidos... Vibraciones.. de fuera de uno mismo. Se reciben interiormente.
Asimismo, al cantar usamos el aire, que también en Yin con respecto a la comida y bebida que son más materiales y por tanto más yang. El aire, el oxígeno, aviva el fuego interior, al igual que cuando soplamos en una brasa. El fuego es lo más Yang. Yang en extremo produce Yin...radiaciones, visiones, alucinaciones... hasta que se gasta el combustible o el objeto que se quema... El objeto de apego en memoria que produce sensaciones intensas. Los budistas dicen que el apego es como el aceite, que cuesta mucho de limpiar. Un modo muy rápido es “quemar” ese aceite y a eso lo llaman la “vía del apego”.
Se avisa de que esto es muy poderoso y rápido, pero también puede ser peligroso si no se ha cultivado un modo de pensar compasivo y pacífico. Es jugar con fuego. Pasa lo mismo que con la comida o cualquier otra cosa. Lo principal es que el efecto que se busque no sea destructivo, así que “quemar el apego”, no es un buen modo de pensar. Se trata de transformar esa fuerte energía en algo mejor y de más ayuda para todos... la gente (amigos y enemigos), el medio ambiente que nos soporta y el universo entero.
El uso de los mantras es especialmente útil y poderoso para situaciones de urgencia... muerte, enfermedades graves, adicciones de todo tipo... Y en los que desean hacer un cambio acelerado en la macrobiótica para poder ayudar a los demás con más recursos propios. Un cambio acelerado de hábitos dietéticos y de vida es algo violento, pero a veces es necesario, pues más violento es seguir con los hábitos y que te mutilen o que te hagan quimioterapia, o morirse... o que sufran nuestros hijos y entorno por meteduras de pata nuestras, como darles de comer mal o pasarles nuestros problemas no resueltos y miedos, con palabras y acciones miedosas o destructivas en vez de transformadoras en positivo.

viernes, 22 de abril de 2011

INTESTINOS, MENTE, COMIDA Y NIRVANA

En los últimos días han ido publicándose diversos artículos que me sirven de referencia para aproximar al lector hacia la idea o visión que deseo expresar. Al tratarse de asuntos muy subjetivos, no es fácil que lo que se dice y lo que los otros entienden sea lo mismo, aunque se pueda aproximar.
Un artículo sobre la flora intestinal publicado en diversos periódicos, como El País, que se tiene por un diario culto, se vanagloria y hace publicidad de otro “gran descubrimiento de la ciencia” que teóricamente permitirá hacer trasplantes de flora intestinal para tratar lo que llaman enfermedades ”Colitis ulcerosa, Enfermedad de Crohn, obesidad, gastritis...”  
La deducción de la gente no macrobiótica o que no conoce la medicina oriental, por muy culta, erudita y educada que sea, puede quedarse en la esperanza en la ciencia y sus avances en la lucha para subyugar y matar una serie de enemigos naturales más.

Ahora va un macrobiótico y afirma.”la flora intestinal se fastidia de comer mal y se recupera comiendo bien, sin trasplantes que valgan” ... hasta aquí, cualquiera lo puede entender y no es fácil de negar, aunque tercamente se tienda a echar las culpas a virus, bacterias o cualquier otro enemigo al que poder matar sin cambiar nada de nuestros hábitos y modos de pensar.
Pero la macrobiótica también afirma algo que se da por cierto desde hace siglos en la sabiduría de la medicina tradicional. “Los intestinos y su flora intestinal están directamente relacionados con el funcionamiento del cerebro y su actividad”.
El erudito periodista del Pais, amante de los avances científicos y de su sueldo por publicar cosas que mantienen el negocio de la enfermedad dirá: ¡¡Bah, supercherías!! ¡¡No tienen nada que ver los huevos con escribir de modo elegante!!
Hay otros dos artículos recientes que apoyan mi afirmación macrobiótica. Véalos antes de seguir: http://articles.mercola.com/sites/articles/archive/2011/04/12/beware--bacteria-growing-in-your-gut-can-influence-your-behavior.aspx
Estos dos artículos son complementarios. Uno habla de experimentos científicos y otro de la experiencia directa en el caso de un niño con autismo que deja o va dejando de mostrar síntomas de autismo al cambiar la alimentación por otra macrobiótica.
Por mucha psicología, terapias externas, medicamentos, etc. que se use, no se soluciona nada si no se deja de comer la basura química y tóxica moderna y se come la alimentación adecuada para la naturaleza de un ser humano, en camino a evolucionar y madurar hasta llegar a ser un buda, lo máximo o mejor que puede llegar a ser un humano.
En este punto me centro en el final del título, el Nirvana.
Las tradiciones lo identifican con la Paz, un estado personal o colectivo en el que se acaba la ser de llegar a ser, de tener, de hacer... Se acaba el deseo y el apego. Se acaba por estar satisfecho y no se necesita nada más. No hay que luchar por la paz, ni por la salud, ni por nada de nada. Se acabó para siempre luchar.
Antiguamente no se habían inventado los miles de tóxicos de que disfrutamos ahora. Todas las tradiciones tenían sus reglas alimentarias especiales, como ayuno, no comer carne un tiempo, no comer pan con levadura, no comer ajos o cebollas, no esto o no aquello. Se supone que esas reglas, entre otras muchas de tipo mental o entrenamientos físicos, eran para acercar al devoto, a dios, al nirvana, a una mayor concentración, una mente más tranquila, etc.
El resultado de todas esas reglas era llegar a ser un Santo. Un ser, hombre o mujer, en estado de beatitud o unión con un concepto de dios o nirvana, según el tipo de tradición.
José Luis Sanpedro decía bien en su colección de frases sentenciosas “sabemos lo que no queremos, pero no sabemos lo que queremos ni adonde vamos”... En cualquier caso, todo apunta (desarrollo acelerado de enfermedad física y mental, crimen y corrupción a todos los niveles, divorcio y desencuentro familiar, contaminación y amenaza radiactiva...)... Todo apunta a que no vamos a un futuro muy paradisiaco, por mucho trasplante de flora intestinal que nos hagan.
¿Que buscar y adonde ir? Qué es lo que puede poner en orden y darle sentido a nuestra existencia individual y social? ¿Dónde se compra o se consigue? ¿Como se hace?
Jesús decía “Buscad el paraíso y lo demás viene por añadidura”
El budismo dice “Sólo vale la pena llegar al Nirvana, lo demás es ilusión y sufrimiento”
El Tao busca la virtud, alcanzar el Tao, la armonía con el Universo.
Llámese como se llame tradicionalmente, en la sociedad global de nuestros días, conectada por Internet, es necesario ir más allá del mito de nuestros abuelos y dedicar la energía, el ki, el espíritu, el prana, el alma..., a solucionar la creciente idiotez sin futuro y las consecuencias destructivas globales.
Eso se hace empezando por uno mismo. Por reparar nuestra flora intestinal y autismo a base de comer bien, dejando todo lo que nos hace tender a autistas y enfermos. Eso lo enseña a hacer y dejar de hacer la macrobiótica, con la comprensión y aplicación en todo de Yin-Yang, la Teoría de los 5 Elementos de Transformación. Con “aplicar en todo” me refiero principalmente a la alimentación, pero también a la respiración, los tipos de ejercicio, el modo de pensar e imaginar, la actividad social, el modo de hablar, el sexo, la higiene, el estilo de vida... Se empieza por la comida. Ello mejora la mente, además del cuerpo y permite ir comprendiendo y controlando gradualmente cosas más sutiles y difíciles de ver y comprender con una mente atontada y trastornada sobre una fisiología en mal estado por comer mal.
No hay nada metafísico o místico, ni hay que creer nada como una doctrina, ni se busca ninguna beatitud o santidad ignorante. Se busca la sabiduría que comprende la relación dependiente de todo en el universo, como se relaciona todo, como la estamos pifiando y como acertar en dejar de crearnos más sufrimiento. La búsqueda no está muy lejos de nosotros. Está en nosotros mismos y nuestro entorno inmediato, en nuestras pequeñas cosas cotidianas, comer, beber, pensar, respirar, hablar, relacionarnos... El discurso de todos los post de este blog macrobiótico.